Informe de urgencias.
-¿Cuántas pastillas se ha tomado?
Procedencia: particular.
-No lo sé, ¿cuántas suele haber en una caja empezada?.
Motivo de la atención: Intoxicación por ingesta de medicamentos.
-Demasiadas para una sola noche. ¿Por qué lo ha hecho?.
Enfermedad actual: Paciente de 18 años de edad refiere esta noche por ingesta de medicación ya descrita, por lo que acude a urgencias, tras haber vomitado en domicilio.
-Estaba viendo una película, “Al este del Edén”... Desde James Dean, nadie ha sabido nunca objetivar tan bien el deseo sexual, ¿no le parece?... No sé por qué lo he hecho, no creo que deba haber un motivo, de hecho no creo que exista ningún motivo por el valga la pena hacerlo, me imagino que cuando eres joven estás sometido a la dictadura de tus emociones, las emociones no atienden a razones, ¿usted aún lo recuerda, verdad?.
Exploración física: Consciente y orientada, con lenguaje conservado.
-No se deje engañar por estas canas, yo también me he educado viendo la televisión, la distancia entre nuestros mundos no es tan grande. Quizás los jóvenes de hoy piensen que sus modelos son distintos de los nuestros, quizás usted se encuentre también entre esa audiencia que se jacta del sofisticado grado de su renovada estética, mientras observa con lisonjero rechazo el pasado, pero no olvide que compartimos la misma ingenuidad de ser humanos, los mismos límites, la misma conciencia y sobre todo los mismos errores. Al fin y al cabo, qué distingue el prurito de los universitarios con traje de Armani cuya ambición no conocía escrúpulo, de los populistas bandoleros de la fama que exhiben sus chándals cuajados de lentejuelas en el “prime time”, por los que se han visto sustituidos. Si se detiene un momento podrá observar cómo desde los años yuppies, la filosofía no ha variado un ápice su mensaje, desde entonces se escuchan las mismas respuestas al que sabe preguntar, qué hacer con el mundo, qué hacer con la vida. Actividades como descubrir, inventar, crear, ocuparse del mundo en definitiva, han ido desapareciendo en la escala de necesidades de la mayoría, conforme se apilaban los cadáveres en el período de las empresas bélicas, hace más de medio siglo. Por qué se preguntará usted, acaso han desparecido los escritores, los pensadores, los políticos, podría replicarme, y sin embargo ya lo sabe, en realidad todos lo sabemos, porque al volver la mirada buscando aquellos hombres inspiradores de otra era, tan sólo encontramos slogans publicitarios en los que se promociona la felicidad. Yo no sabría decirle si descubrimos antes la rentabilidad económica de tal empresa o fue por el contrario anterior nuestra vocación por este espíritu, en cualquier caso, una cosa es cierta, que hoy la mayoría sólo queremos ser felices, como si eso fuera posible, felices en la medida que huimos del dolor, de toda disciplina del dolor y nos acomodamos en el placer insaciable de los sentidos, haciendo de nuestro mundo cada día un lugar más pequeño. Pero del placer, de su gozo insatisfecho se conduce inevitablemente a un desenlace, igualmente lineal y trágico, a la ansiedad y al hastío, como usted acaba de comprobar, y su generación, con su intolerancia a la frustración da buena prueba de ello. Las emociones ejercen su dictadura sobre nosotros el día en que capitula nuestra razón, señorita... Yo, sin embargo, prefiero a Warren Beatty en “Esplendor en la hierba”, me imagino que es una cuestión generacional.
No hay evidencia de focalidad neurológica.
-Hummm..., una cuestión generacional, eso me recuerda a Ortega y Gasset, “yo soy yo y mi circunstancia”... En realidad no sé muy bien qué relación tiene la guerra con la felicidad, ni la felicidad con la televisión, pero me gusta Thomas Bernhard, que para mí es la voz de la guerra, de las secuelas de la guerra, aunque nunca me leería un libro suyo si tuviese que quedarme encerrada en un hospital, no le gustaban demadiado los hospitales, ¿verdad?.
Auscultación cardíaca rítmica sin que se detecten soplos ni roces pericárdicos.
-Así es, “la vida es lo individual”, es decir yo en el mundo, pero entienda que el mundo no es una cosa, ni siquiera es la suma de muchas cosas, el mundo es un escenario, porque la vida es una tragedia o un drama, es la acción de el hombre, en ese escenario. Vivir es tratar con el mundo, dirigirse a el mundo, actuar en el mundo, ocuparse de el mundo. Dicho de otra manera, la realidad que nos rodea “forma la otra mitad de mi persona”... Bernhard estaba enfermo, a nigún enfermo le gustan los hospitales, de hecho a mí tampoco me gustan demasiado, sólo trabajo en ellos.
Abdomen blando y depresible, no doloroso, sin signos de irritación peritoneal.
-¿Entonces que mi vida sea fea y aburrida implica que yo soy fea y aburrida? Mi psicóloga me cobra cincuenta euros la hora para convencerme de lo contrario, de que yo puedo controlar mi vida, hacer que cambie, y haciendo que cambie mi vida, controlando mi vida, en ese proceso, hacer de mí una persona diferente. Yo puedo ser lo que yo quiera, no creo en ningún determinismo.
Sin evidencia de visceromegalias ni masas.
-”Las conclusiones de la pasión son las únicas dignas de fe”, qué duda cabe, la fe es un motor poderoso capaz de movilizar la idea más abstracta, conclusiones que carecen de verbo pero que a la vez y sin embargo penetran con la firmeza misma del pensamiento, pero la respuesta que obtengamos a nuestras dudas, a esas dudas que comoponen nuestra fe, en el juego de estrategias que supone la dialéctica, siempre dependerá de las palabras que con mayor o menor fortuna haya conjugado el autor para sacar las cuentas en su ábaco. Las ideas, al igual que los sonidos, los colores, la naturaleza, se desplazan en una dirección única, pero no siempre el sentido de la dirección es el acertado. Escoja bien a su autor para responder a sus dudas.... En cualquier caso, si encuentra ser fea y aburrida su mayor condena, sepa al menos, si le sirve de consuelo, que la comparte con buena parte, por no decir el total, de la comunidad de filósofos y escritores.
Extremidades inferiores sin edemas y con pulsos presentes y simétricos.
- ¿Por qué no le gustan los hospitales? ¿Está usted enfermo?.
Evolución: Se consulta con psiquiatra e indica continuar con medicación prescrita, control por psiquiatra de área.
-Estoy cansado, cansado de curar, cansado de curar para que el paciente vuelva a enfermar, cansado de curar para que el paciente continúe sufriendo, cansado de curar para que el paciente finalmente muera, estoy cansado de curar para que no sirva de nada. En mi profesión eso puede considerarse una enfermedad en sí misma, una enfermedad rara sin diagnosticar, stress, depresión, no lo sé. Cuando comencé a trabajar creía profundamente en ella, se lo aseguro, pensaba que podía ofrecer soluciones a los problemas que tenía la gente, que podía ofrecer respuestas, curarles el dolor, hacerles felices, que mi conocimiento salvaría vidas. Pero con el tiempo he descubierto que no se puede, porque no es posible, que no se puede salvar la vida, demasiadas veces la he perdido ya para que me convenzan de lo contrario... Por eso no me gustan los hospitales, aquí la gente siempre está sufriendo, siempre se está muriendo, y yo no puedo hacer nada al respecto.
Diagnóstico principal: Trastorno límite de la personalidad.
-Entonces usted lo que necesita es descansar doctor, sólo eso. ¿Le apetece tomar un café?.
Tratamiento y recomendaciones: Continuar con medicación prescrita.
-Hoy no puedo, estoy de guardia. Tal vez mañana.
Destino al alta: Médico de cabecera.